¿Alguna vez te has preguntado lo que hablamos las mujeres, o no? Como mujeres somos en ocasiones cómplices, compinches, lloramos y reímos juntas, en ocasiones nos sentimos bien para determinar con quien hablamos y nos desahogamos, o por el contrario con quien debemos enmudecer. Somos hijas, madres, esposas, amas de casa, empleadas, deportistas, chef en fin todos los roles que una mujer puede llevar. Pero acaso ¿esto es dictaminado por la sociedad? Por muchas décadas las mujeres son vistas como un simple acompañante de su pareja y que está para complementarlo y hacerle la vida mas fácil, pero, ¿es acaso justo? Debo confesar que no soy la única que está sumida en este proceso, sí es un proceso, la familia, el hogar, la pareja, tenemos que complementarnos, como mujer tenemos el derecho a educarnos, trabajar fuera de casa esto sin sentirnos culpables de dejar a nuestra familia por unas horas y dejar de controlar nuestro ambiente. A tí que me lees, te tengo que decir que podemos balancear nuestras responsabilidades y compromisos y a la vez tener los roles que la sociedad por décadas nos ha impuesto, porque no hay mujer mas completa que una que se sienta realizada, en todos los aspectos.
A continuación, te presento tres métodos que a mi me han funcionado y quiero compartirlos contigo para que juntas logremos nuestros objetivos.
1. La organización: todos los días te invito a tomar 10 minutos acompañada de una taza de café y comienza a anotar todo los que debes hacer, o lo que esperan los demás que hagas por ellos. Un método infalible es una agenda, en el mercado existen diferentes de todos los tamaños, colores para que se acoplen a tus necesidades, y si no encuentras ninguna acorde bien puedes crearla, utiliza programas tipo Word, Excel, y determina si la electrónica es una buena opción para ti, en mi caso yo utilizo la clásica de papel y lápiz, porque el anotar físicamente para mi es la mejor forma de organizarme, e intercalar cualquier evento que no tenía planificado.
2. Crea un equipo, sí un equipo, el matrimonio tiene que ser visto de esta manera, te apuesto que en múltiples ocasiones has escuchado la frase: ‘mi esposo me ayuda en la casa, y con los hijos(as)’, mi respuesta: acaso lo tengo que aplaudir por su ‘ayuda’, es también su responsabilidad, su hogar, sus hijos (as), así que no es un favor realizarlas. Una opción a esto es repartirlas para que ninguno se sienta aturdido o responsable de todo. Tómate tu tiempo, sí en ocasiones es necesario tomar un descanso para reubicar nuestras ideas, ¿por que no?, toma unas horas a la semana, o un domingo para compartir en familia, sal a un parque, disfruta el aire fresco ve a tus niños (as) jugar, o si prefieres un momento a solas con tu pareja, no te sientas culpable en dejar los hijos (as) con la niñera. Yo personalmente disfruto las dos opciones, pero de vez en cuando me escapo a un spa y tomo dos horas, solo para mí. 3. Nunca olvides, sé flexible, acepta que no todo lo puedes controlar, desecha todo lo que te reste a tu paz y equilibrio emocional, habla con tu pareja, con una amiga, alguien realmente cercano a ti. Disfruta los cambios de agenda y reubica lo necesario, no te estreses si algo planeado no lo pudiste completar, respira profundo y organiza las prioridades, no intentes complacer a todo el mundo, por que lo más importante es complacerte TÚ.
Recuerda: ‘Una mujer es una bomba de tiempo, pero te toca a ti saber cómo y cuándo hacerla explotar.’
Blog para ti mujer
Con amor,
Annette Figueroa